Podium
No nos malinterpretéis, nos sigue encantando la Navidad, lo que detestamos es a la gente. En este episodio, una especie de servicio público antes de que llegue tu cuñado y empiece a bajar la botella de Rioja, exploramos por qué las reuniones con gente que (en principio) nos quiere no siempre son una buena idea. También dejamos a un lado las expectativas, porque lo mejor es ser realista; si algo puede salir mal, saldrá mal.
No, no es ese "entender" en el que usted está pensando, viejo homosexual. Es el otro. Hoy venimos a hablar de esa absurda necesidad de entenderlo todo, de explicar el funcionamiento de cualquier cosa, desde un sentimiento esquinado hasta una película de David Lynch, y acabar así con la magia que habita en los lugares oscuros y la belleza que hay en lo misterioso, lo opaco y desconocido. Esperamos, pues, que hayas entendido de qué va este episodio. No, mejor no lo entiendas. Bueno, nos da igual.
¿Arrepentirse? Jamás. El arrepentimiento es una cosa muy conservadora y antigua en la que no creemos. Si la cagas, la cagas. Si la cagas, aprendes. Y si no aprendes, también aprendes porque saber que de algo no has aprendido nada es, probablemente, el aprendizaje más útil que hay. O tal vez nosotros odiamos el arrepentimiento porque, simplemente, sabemos que en breve la volveremos a cagar.