Podium
La pregunta sigue siendo la misma "¿Qué hay en la cabeza de Carlos Soria?"Carlos Soria llega a España con la misma sonrisa con la que se fue. Nos habla de la maravillosa convivencia que ha existido durante toda la #ExpediciónCorreos: Sito Carcavilla, Luis Miguel López Soriano y él son un equipo fuerte y unido. Y de cómo el tiempo, su máxima preocupación, les ha jugado una mala pasada. En esta ocasión, "El Dhaula" tenía más nieve de lo normal, algo que en seguida vio Soria nada más llegar. Pero no parecía peligroso, era factible, era una conquista que se podía hacer.Soria cuenta que los días de ataque a cumbre estaba destrozado. Aquel penúltimo empujón no se podía hacer ni antes ni después, era en ese momento, o nunca. Pero Carlos estaba en su peor momento, estaba flojo y necesitaba unos días para recuperarse. "El Dhaula" no da tregua y la decisión fue fácil de tomar: "sin ninguna duda, hay que bajar". Se trataba del final de la expedición, resultaba muy complicado volver a intentarlo porque había mucho desgaste y gasto del oxígeno.A pesar de haber sido, en cada etapa, de los últimos en salir y de los primer en llegar, Carlos Soria comenta entre risas que "a los 60 era una máquina". Y, aunque los años pasen por su cuerpo, no lo hacen por su cabeza. Ha puesto un punto y seguido y su mente ya está pensando en la siguiente expedición: el Shishapangma en China. Después, volverá al "Dhaula". Tendrá para entonces casi 80 años. Pero no importa, eso no es lo importante. Madrid Junio de 2017. Estudios de Cadena SER.
Después de toda la preparación física, mental, en cada campo, después de los intentos, los avances, los retrocesos y las dudas, Carlos Soria y la #ExpediciónCorreos lo volvían a intentar. El "Dhaula" estaba agresiva y poniéndolo difícil a nuestros protagonistas, pero había que hacerlo.Carlos Soria, además, llevaba varios días con problemas estomacales y comiendo sólo arroz. Igualmente, estaban preparados y deciden intentarlo una vez más. Salen los últimos, detrás de otras expediciones, llegan a los 7.700 metros y deciden parar, pensar y tomar una decisión: bajar. Carlos está preocupado, sabe que puede hacer cumbre pero al bajar es posible que pudiera quedarse sin fuerzas. Y como recordamos siempre, llegar no es llegar a lo más alto, sino a la base de vuelta. Otras expediciones que habían subido el día anterior descienden con bajas en su equipo, hay gente que sigue sin aparecer y muchos sufren congelaciones.En esta expedición se han sucedido los problemas, uno tras otro: una lesión antes de salir, un dedo pillado, una muela que tuvieron que solucionar en Katmandú y los problemas estomacales han dejado echo polvo a Carlos. Pero, la montaña sigue y seguirá ahí.Y después de esto... ¿Qué pasa por la cabeza de Carlos Soria?
"Si estáis leyendo esto, es que ya estamos subiendo". Este es el mensaje que Carlos Soria nos envió por Whatsapp y el que nos toca reproducir a nosotros. Por fin Carlos Soria y la #ExpediciónCorreos tienen luz verde para alcanzar la cima.El meteorólogo Víctor Bahía da el visto bueno al clima y a los alpinistas se le comienza a anudar el estómago. En estos momentos reina el silencio, se cruzan las miradas y las sonrisas de emoción ocultando el nerviosismo. Es un momento emocionante, pero la cabeza de Carlos Soria debe controlar las ganas y repasar el plan de ataque a la cumbre:Deberán salir temprano del campo 1 y evitar las horas de sol directo que les podrían quemar. A las 17-17:30 habrán llegado para dormir.Vuelven a madrugar. Deben seguir los ritmos solares y de la montaña. En cuatro o cinco horas habrán llegado al campo 2.La parte más complicada. Del campo 2 al campo 3 el desnivel es grande, el Dhaulagiri está en su máximo esplendor: vertical, desafiante. Nuestros protagonistas cruzarán la línea de los siete mil metros.A partir de este momento las cosas se ven de manera diferente, literalmente. Las columnas montañosas han desaparecido y se puede ver el Himalaya, el Anapurna - al que pudieron vencer la primavera pasada-, las nubes. La verticalidad es cada vez mayor y sólo les rodea el cielo. Pero caminar por el cielo no es tan fácil: falta el oxígeno y el esfuerzo es grande.Ahora, recordemos que alcanzar la cima no es llegar a lo más alto, si no volver a la base. La bajada es rápida pero, ¿cuáles son los puntos negros en este camino? ¿dónde no podemos fallar?Y, en el próximo episodio, sabremos cómo es el Dhaulagiri desde arriba.Mayo 2017. Próxima parada: la cima del Dhaulagiri.