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Lo que podría pasar, lo que pasó y lo que nos gustaría. Son varios los tiempos verbales que conjugamos hoy gracias a las propuestas cinematográficas que trae entre sus apuntes Javier Ocaña. Tres estrenos en salas muy distintos, la americana "Civil War" sobre la decadencia de ese país, en el que comienza una guerra civil cruel que vemos como si pudiera pasar en meses o semanas. Un propuesta muy arriesgada con muy buena acogida en cines. La muy interesante "El consentimiento" nos planta ante la realidad que ha tenido que asumir la sociedad francesa y es cómo permitieron los abusos y la pederastia de figuras como el escritor Gabriel Matzneff, del que habla la película. Y "La quimera" nos lleva a la Italia de los 80, a un mundo cinematográfico entre Fellini y Kusturikca, onírico y muy terrenal, en el que seguimos a una banda que busca tesoros arqueológicos en tumbas.
Análisis con Antón Losada, Mariola Urrea y Pablo A. Iglesias. Gabriel Rufián responde que prefiere el apoyo popular al apoyo político en respuesta a las críticas de los partidos de izquierdas a su propuesta de alianza. Mientras, Sumar entra en el debate sobre si Yolanda Díaz debe liderar su refundación ante el rechazo de Izquierda Unida. Mientras, Felipe González dice que votará en blanco si Pedro Sánchez es el próximo candidato del PSOE. Además, el expresidente del Gobierno considera "peor" pactar con Bildu que con Vox. Patxi López responde que le da pena que González se haya convertido en una referencia de la derecha. Y en las negociaciones de Extremadura y Aragón, Vox avisa de que ahora mismo votará contra la investidura de María Guardiola en Extremadura. El PP da por hecho el bloqueo por lo menos hasta que se pasen las elecciones en Castilla y León.
Mientras la extrema derecha no deja de crecer y de imponer sus exigencias al PP para formar los gobiernos autonómicos, la izquierda que forma Sumar sopesa la posibilidad de una fuerza conjunta que movilice al electorado y frene el auge de los ultras. En paralelo, Gabriel Rufián reaviva su intención de unificar a todos los grupos de izquierdas, aunque no cuenta ni siquiera con el apoyo de su partido. Además, Pedro Sánchez comparece en el Congreso, por primera vez este año, para dar explicaciones sobre los accidentes ferroviarios de Adamuz y Gélida. Y el expresidente Felipe González afirma que no apoya a Sánchez y que, él, no pactaría con Vox pero "a mucha más distancia" pactaría con Bildu.
Siente desconfianza ante quienes proponen un reajuntarse, temiendo que la izquierda termine como una pensión de aislados pensionistas que no se saludan por los pasillos. Sin embargo, nada le gustaría más que una casa común donde todas las izquierdas puedan entenderse y sacarnos adelante. Reclama un espacio donde los desencantados encuentren instrucciones precisas más allá de la obvia de votar, frente a los actuales líderes vociferantes.