SER Podcast
Maruja Torres, periodista incombustible; opinadora insobornable; escritora como
única forma de entender el mundo y de explicarse en él, acaba de publicar un
testamento vital, en el que apela a la alegría de vivir; al placer de
abandonarse al cine, "Prefiero una mentira bien contada en una sala de cine de
barrio que un fragmento de insoportable realidad"; a las comidas con los amigos,
al recuerdo de los ausentes, siempre Terence y Vázquez Montalbán" entre ellos,
al sexo, los viajes y, por supuesto y, pese a todo, al periodismo. Todo eso se
encuentra en "Cuanta más gente se muere, más ganas de vivir tengo" (Editorial
"Temas de hoy").
De la importancia y el potencial del color verde en el arte, según Pablo Ortiz de Zárate; al reparador humor negro para superar las peores tragedias. De los mayores hitos en el mundo del fútbol, que lo cambiaron o lo hicieron además de distinto, casi siempre mejor, en La Dupla junto a Cabeleira y Galder Reguera, a lo que sale más caro: estar feliz o triste, la pregunta plasmada por Bob Pop. Todo ello en el Magazine de Hoy por hoy.
Lluna, la nueva perrita de Sergio Castro, ya ha pasado su primer fin de semana en casa y Sergio todavía está intentando comprender su comportamiento. Por lo pronto, ha averiguado que le gusta viajar y los macarrones con tomate.
¿Les gusta el humor negro? ¿Piensan que de lo trágico, lo dramático, se puede sacar una buena anécdota? Este programa de 'Mitos 2.0' es para usted. Pepe Rubio y Sergio Castro, a raíz de la anécdota de la atleta paralímpica Sara Andrés sobre sus pies, traen a los lunes de mitos la siguiente cuestión: ¿El mejor humor nace de la tragedia? Les ha acompañado Tomàs Fuentes, cómico, presentador y guionista, uno de los brazos del podcast 'La Ruina', y ha concluido que para hacer humor no hay mejor casilla de salida que una tragedia, y que la persona que debe abrir la puerta tiene que ser la protagonista. Han contado con llamadas de oyentes como Ana, que su vecino murio aunque menos mal que no se dio un golpe con el radiador; Javier, que perdió la mano por culpa de un accidente de pólvora con 12 años, y Encarni, que su padre dejo claro, en un momento complicado de salud, confesó ser alergico al Betis.