SER Podcast
No había canciones ni bailes en la educación de la buena de Miren con los niños; talar árboles, fundir acero o trasquilar ganado eran las tareas que convertían a los txikis en adultos en solo una tarde.
Nia visita Me Pasa Una Cosa para hablar de algunas de sus obsesiones más curiosas y personales. La cantante confiesa que tiene una necesidad constante de crujirse los huesos, una costumbre que arrastra desde pequeña porque su abuelo le estiraba los dedos de los pies. Tanto es así, que reconoce que no pasa un día sin hacerlo e incluso se ha comprado una máquina específica para crujirse el cuerpo.
20 equipos, 10 balones, 10 árbitros a la vez, el resultado fue tan catastrófico que provocó la Guerra Civil. También conocemos la novedad de los vendajes comprensivos, una venda que abraza y no juzga.
Conocemos la actualidad del mañana de la mano de El Mundo Today