Caracol Podcast
Episodio 358 con Camilo Herrera Mora, economista, filósofo y fundador de Raddar,* una de las empresas de interpretación de datos más importantes de Latinoamérica, consultor de ministros y gobiernos en varios países.
Pero esta conversación no es sobre datos. Es sobre el muchacho que entró a estudiar economía porque no sabía qué más hacer, hasta que dos líneas en un tablero le cambiaron la vida. Sobre *el hombre que un decano mandó a estudiar filosofía para curarlo de su exceso de números*, y que ahí aprendió que hacerse buenas preguntas vale más que tener respuestas. Sobre el que se quebró con un emprendimiento, perdió la ingenuidad académica entre las deudas, y de esos escombros levantó Raddar.
Y sobre la herejía que dice este hombre que vive de los datos: *que el instinto le gana al big data y a la inteligencia artificial.* No porque el dato no sirva, sino porque el instinto —cuando está entrenado por años de mirar la realidad de frente— es todos esos datos hablándote sin que tengas que calcular.
A los 25 años, Alejandro Casas dejó su trabajo como CTO convencido de que sabía todo sobre emprender. La primera semana quedó paralizado. No sabía nada.Pasó por 11 ideas diferentes. Recibió decenas de "no" de fondos de inversión. Vivió un accidente grave que lo obligó a repensar todo.Hoy es CEO de Simetrik, una empresa presente en 28 países que procesa más de 80 mil millones de dólares al año para clientes como Mercado Libre, NuBank y Rappi.En este episodio descubrimos:• Por qué las ideas no tienen valor (y qué sí lo tiene)• Cómo transformar los "no" en combustible• Qué nos falta a los latinoamericanos para construir empresas globales• Por qué en la era de la IA tenemos que soñar más grande"Creía que sabía todo sobre emprender. La realidad me enseñó humildad”, confesó Alejandro.Cambia cómo ves. Todo lo demás sigue.
Episodio 364 de Máximo Desempeño.Este episodio no tiene invitado. Somos tú y yo.Vi el Mundial de 2026 como todo el mundo, hasta que en algún momento dejé de ver fútbol. Empecé a ver algo que en mi trabajo casi nunca se puede ver: los procesos internos que deciden el desempeño de una persona bajo presión real. Un Mundial comprime el tiempo, elimina las excusas y expone a la gente. Es lo más cerca que estamos de tener una cámara apuntando hacia adentro.Terminé con siete lecciones. Ninguna es sobre talento deportivo.Tarde no es nunca. Vozinha, arquero de Cabo Verde, fue electricista hasta los 26 y llegó al Mundial a los 40 sin contrato con ningún club. En su debut le tapó todo a España.La oportunidad no avisa. Tim Payne tenía 4.715 seguidores. En 48 horas tenía millones, por un video que él no hizo. Dos meses después se había mudado con su familia a once mil kilómetros de su casa.Sembrar sin factura. Saeta, una marca que empezó en el comedor de una casa en Bogotá, le regaló uniformes a Haití después del terremoto de 2010. Quince años después vistió a esa selección frente a Brasil, en Filadelfia.La calma también lidera. A Orlando Gill lo criticó en público una leyenda de su país por no gritar. Después atajó los penales que eliminaron a Alemania.Los títulos no alimentan. Messi hacía doble turno de entrenamiento a los 39 años. Nadie se lo exigía y nadie lo iba a ver.Insistir en la misma idea. A Luis de la Fuente lo echaron de segunda división a los 50. Consiguió trabajo respondiendo un aviso de periódico y trece años después fue campeón del mundo.No eres tu resultado. Marc Cucurella no firma con ningún club hasta que su familia encuentre un colegio a la altura de las necesidades de su hijo Mateo. La decisión más grande de su carrera la aprueba primero un colegio.De cada una hablamos de lo mismo: el principio de mentalidad que revela, cómo se ve exactamente eso en tu trabajo y en tu casa, una pregunta para hacerte y una acción concreta para esta semana. Al final integro las siete y te muestro qué tienen en común —porque en ninguna el factor decisivo fue el talento.Y cierro con un desafío de renuncia: elegir una. No las siete. Una lección aplicada vale más que siete entendidas.Si no te gusta el fútbol, quédate igual. Las historias son el vehículo. El tema eres tú.Cambia cómo ves. Todo lo demás sigue.
Episodio 363 de Máximo Desempeño con el futbolista profesional, Felipe Acosta.Felipe es el futbolista al revés. No creció con hambre sino con privilegios, y cuando dijo que quería ser profesional le respondieron que para qué, si no lo necesitaba, que el fútbol no era para los gomelos. Se empeñó igual. Y lo que siguió fueron doce años durísimos: equipos que no pagaban, jugar sin salario, lesiones que él mismo agravó por no saber parar.En esta conversación no hablamos de mentalidad ganadora. Hablamos de lo contrario: de cómo la disciplina y la terquedad que le enseñaron como virtudes fueron también lo que lo rompió, y de cómo tuvo que desarmar la creencia que lo había movido toda la vida —que valía por lo que rendía. Hablamos de los ocho meses sin equipo que resultaron ser lo mejor que le pasó, y de una pregunta que le hago sin anestesia: si su paz de hoy es real, o es una nueva armadura.Si alguna vez sentiste que vales por lo que haces bien, este episodio es para ti.Cambia cómo ves. Todo lo demás sigue.