Tierra quemada - P184 – República 98

Podium

La guerra en Macedonia ha cambiado para siempre. En este programa, Flaminino rompe las reglas tradicionales para cazar a Filipo V, pero la desesperación llevará al rey a tomar una decisión terrible: reducir a cenizas su propio reino antes de entregarlo al enemigo.
Descubre cómo un pastor puede decidir el destino de una batalla y sé testigo de cómo las legiones, cegadas por la victoria, se estrellan contra un muro de picas que les recordará que la falange macedonia, cuando está acorralada, sigue siendo mortal.

Más episodios

El Triunfo robado - P183 – República 97

La envidia política se ha apoderado del Senado. En este episodio verás hasta dónde llega la ambición cuando un pretor maniobra para robarle la gloria a su superior, pero el verdadero golpe sobre la mesa lo dará la propia República: desesperada por la guerra en Macedonia, Roma decide romper sus sagradas tradiciones y entregarlo todo a un joven que aún no tiene edad para gobernar, pero que está destinado a cambiar la historia. Hoy nace la leyenda de Tito Quincio Flaminino.

Caza al rey - P182 – República 96

La bestia está herida y la cacería ha comenzado. Tras el primer choque, la guerra contra Macedonia se transforma en una persecución agónica a través de bosques y montañas. En este episodio, verás a un rey Filipo V desesperado, intentando frenar a las legiones y a sus nuevos elefantes africanos, mientras Roma demuestra que su brazo es mucho más largo de lo que nadie imaginaba. Roma busca enviar un mensaje a todo el Mediterráneo: no hay refugio seguro para los enemigos de la República.

La batalla del río Sabis  - P181 – La guerra de las Galias 3

César recibe noticias alarmantes: los belgas, la tercera parte de la Galia, está armándose contra la invasión romana. En este episodio marchamos hacia el territorio de los nervios, un pueblo que prohíbe el vino para no debilitar su espíritu y que ha jurado no aceptar la paz. Todo estallará en la batalla del río Sabis. Una emboscada tan brutal y repentina que los legionarios no tuvieron tiempo ni de quitar la funda a sus escudos ni de ponerse los cascos. Veremos el pánico, la huida de la caballería auxiliar y el momento exacto en el que César, viendo que todo estaba perdido, le arranca el escudo a un soldado y se lanza a la primera línea de combate para salvar a sus legiones del exterminio.