Caracol Podcast
¿Te han dicho que “todo está normal” pero tú sigues con dolor, colon irritable, migrañas o síntomas que van y vienen?
En este episodio hablamos de los síntomas TMS o neuroplásticos: qué son, cómo se forman y por qué un sistema nervioso en modo amenaza puede generar síntomas físicos reales sin que exista daño estructural activo. Exploramos las teorías de TMS, sensibilización central y el eje intestino-cerebro, y cómo el estrés, la autoexigencia y la supresión emocional pueden influir en el cuerpo.
También profundizamos en un tema clave para muchas mujeres: ansiedad, relación con la comida, IBS y por qué más restricción no siempre es la solución.
Te llevarás claridad, ejemplos concretos y herramientas prácticas —como el journaling emocional y la regulación del sistema nervioso— para empezar a salir del ciclo de miedo y recuperar seguridad en tu cuerpo.
En este episodio cuestionamos una idea muy arraigada: que necesitas más disciplina, más control y más esfuerzo para sanar tu relación con la comida.Te explico por qué esa energía —aunque socialmente valorada— en realidad perpetúa la lucha, y cómo empezar a moverte hacia una forma más suave, intuitiva y efectiva de sanar.
La lucha con la comida no empieza en el plato, empieza en lo que sientes y no sabes cómo sostener.En este episodio hablamos de por qué regular tus emociones, desarrollar interocepción y ampliar tus recursos internos es clave para sanar de raíz tu relación con la comida y el cuerpo.Porque no se trata de tener más control, sino de aprender a sentir sin tener que escapar.
En este episodio de Yo debería ser flaca hablo sobre el mandato de ser mujeres “buenas”.Un mandato silencioso, pero profundamente instalado, que muchas hemos aprendido desde muy pequeñas: la idea de que debemos ser amables, correctas, complacientes, siempre medidas… siempre “bien”. Sé que muchas mujeres pueden sentirse identificadas con esta sensación de tener que sostener una cierta imagen frente a los demás, como si hubiera una forma correcta de existir que no podemos romper.Pero este mandato no nos acerca realmente a ser personas genuinamente buenas, compasivas o comprensivas. Por el contrario, nos aleja de nosotras mismas. Nos llena de expectativas rígidas y poco realistas sobre cómo deberíamos comportarnos, qué deberíamos sentir, qué partes de nosotras son aceptables y cuáles no.En lugar de permitirnos actuar desde la autenticidad, desde el cuidado real —propio y hacia otros—, terminamos actuando desde la presión, el miedo al juicio y la necesidad de aprobación. Y eso, lejos de nutrir nuestras relaciones, muchas veces las vuelve más superficiales y desconectadas.En este episodio cuestiono ese ideal de la “mujer buena” y abro una conversación sobre lo que significa empezar a vivir con más honestidad, más libertad y menos autoexigencia. Porque tal vez no se trata de ser “buenas”, sino de ser reales.