Caracol Podcast
En este episodio de Yo debería ser flaca hablo sobre el mandato de ser mujeres “buenas”.
Un mandato silencioso, pero profundamente instalado, que muchas hemos aprendido desde muy pequeñas: la idea de que debemos ser amables, correctas, complacientes, siempre medidas… siempre “bien”. Sé que muchas mujeres pueden sentirse identificadas con esta sensación de tener que sostener una cierta imagen frente a los demás, como si hubiera una forma correcta de existir que no podemos romper.
Pero este mandato no nos acerca realmente a ser personas genuinamente buenas, compasivas o comprensivas. Por el contrario, nos aleja de nosotras mismas. Nos llena de expectativas rígidas y poco realistas sobre cómo deberíamos comportarnos, qué deberíamos sentir, qué partes de nosotras son aceptables y cuáles no.
En lugar de permitirnos actuar desde la autenticidad, desde el cuidado real —propio y hacia otros—, terminamos actuando desde la presión, el miedo al juicio y la necesidad de aprobación. Y eso, lejos de nutrir nuestras relaciones, muchas veces las vuelve más superficiales y desconectadas.
En este episodio cuestiono ese ideal de la “mujer buena” y abro una conversación sobre lo que significa empezar a vivir con más honestidad, más libertad y menos autoexigencia. Porque tal vez no se trata de ser “buenas”, sino de ser reales.
La autoexigencia suele verse como una virtud: ser disciplinada, productiva, responsable. Pero detrás de esa necesidad constante de hacerlo todo bien, muchas veces hay agotamiento, ansiedad y una sensación profunda de nunca ser suficiente.En este episodio hablamos de qué es la autoexigencia, cómo se manifiesta, por qué puede darnos una sensación de control y validación, pero también cómo termina desconectándonos de nosotras mismas. Además, exploramos su relación con las luchas con la comida y el cuerpo, y cómo la mentalidad de dieta se alimenta del perfeccionismo, la rigidez y el miedo a equivocarnos.
Hay una idea de espiritualidad con la que nunca me sentí completamente identificada. Esa espiritualidad que habla solo de “confiar”, “soltar”, “dejar que el universo actúe”, pero que a veces parece desconectada de la responsabilidad personal.Y, al mismo tiempo, tampoco me identifico con la visión completamente racional, donde sentimos que todo depende de nosotros, donde vivimos agotadas intentando controlar cada detalle de la existencia para sentirnos seguras.Hoy quiero hablar de la espiritualidad como yo la entiendo.No como religión.No como perfección. Sino como una manera de relacionarme con la vida, conmigo misma y con la incertidumbre.Y, honestamente, para mí, la espiritualidad y la salud mental están profundamente conectadas.Porque gran parte de mi ansiedad venía de sentir que yo tenía que sostener el mundo entero.
Nos hicieron creer que la fuerza de voluntad era la respuesta para cambiar el cuerpo, dejar los atracones y “tener control”. Pero la ciencia de los hábitos, la psicología y la investigación sobre el peso corporal muestran algo mucho más complejo.En este episodio hablamos sobre por qué la disciplina está sobrevalorada, por qué los atracones no se curan con control y cómo empezar a construir una relación más compasiva y sostenible con la comida y el cuerpo.