Caracol Podcast
Aceptar no significa que algo nos guste, que lo aprobemos o que dejemos de desear que hubiera sido diferente. A veces, aceptar significa dejar de pelear con una realidad que no podemos cambiar. En este episodio hablo de la aceptación de lo inaceptable desde un lugar muy personal: estoy atravesando un duelo y, una vez más, la vida me está enseñando que aceptar es una de las grandes maestrías de estar vivos. Comparto cinco ideas que me están ayudando a acercarme a la aceptación: entender qué es y qué no es, comprender que las pérdidas también hacen parte de la vida, encontrar una perspectiva espiritual, tratarme con autocompasión y recordar que, incluso en medio del dolor, sigo estando viva.
¿Y si el autocuidado también se puede convertir en otra forma de exigencia?En este episodio comparto tres cosas que he aprendido últimamente sobre cuidarme, especialmente después de atravesar una pérdida que cambió por completo mis rutinas.Hablamos de flexibilidad, de la trampa del todo o nada y de cómo aprender a acompañarnos en las etapas de la vida en las que no estamos bien, sin convertir el bienestar en otro proyecto que tenemos que hacer perfecto.
En este episodio hablo del duelo desde un lugar profundamente personal, a partir de la muerte de alguien muy cercano, sin entrar en los detalles de lo ocurrido. Hablo de la importancia de recordar que sentir es seguro y sentir no es peligroso, incluso cuando lo que sentimos duele profundamente. El duelo se vive en el cuerpo y, aunque a veces parezca interminable, es un proceso confiable que cambia, se transforma y no dura para siempre. También hablo del duelo como un proceso sagrado: una manera de honrar lo que amamos y lo que hemos perdido. Porque el duelo es, en cierta forma, la contraparte del amor: cuando amamos profundamente, también nos exponemos a la posibilidad de perder.
En este episodio hablo de un recorrido muy personal con la ansiedad y de cómo, paradójicamente, terminó convirtiéndose en una de mis grandes maestras. Te cuento cómo pasé de creer que sanar significaba dejar de sentir ansiedad a entender que se trata, más bien, de dejar de tenerle miedo, aprender a relacionarme de otra manera con mis pensamientos y emociones y construir confianza en mi capacidad para atravesar la incertidumbre.También conversamos sobre mi manera de entender hoy la espiritualidad: no como un estado idealizado de paz y calma, sino como una disposición frente a la vida, una práctica cotidiana de confianza y entrega, incluso cuando hay miedo, duda o incomodidad.