Podium
En este episodio de Yo debería ser flaca hablo sobre el mandato de ser mujeres “buenas”.Un mandato silencioso, pero profundamente instalado, que muchas hemos aprendido desde muy pequeñas: la idea de que debemos ser amables, correctas, complacientes, siempre medidas… siempre “bien”. Sé que muchas mujeres pueden sentirse identificadas con esta sensación de tener que sostener una cierta imagen frente a los demás, como si hubiera una forma correcta de existir que no podemos romper.Pero este mandato no nos acerca realmente a ser personas genuinamente buenas, compasivas o comprensivas. Por el contrario, nos aleja de nosotras mismas. Nos llena de expectativas rígidas y poco realistas sobre cómo deberíamos comportarnos, qué deberíamos sentir, qué partes de nosotras son aceptables y cuáles no.En lugar de permitirnos actuar desde la autenticidad, desde el cuidado real —propio y hacia otros—, terminamos actuando desde la presión, el miedo al juicio y la necesidad de aprobación. Y eso, lejos de nutrir nuestras relaciones, muchas veces las vuelve más superficiales y desconectadas.En este episodio cuestiono ese ideal de la “mujer buena” y abro una conversación sobre lo que significa empezar a vivir con más honestidad, más libertad y menos autoexigencia. Porque tal vez no se trata de ser “buenas”, sino de ser reales.
Este episodio nace de una sensación que no siempre supe reconocer: sentirme bien conmigo. Sentirme orgullosa de mí.Después de atravesar un duelo profundo —de esos que desordenan todo por dentro y te confrontan con lo que eres, lo que sientes y lo que no puedes controlar— algo empezó a cambiar. No porque el dolor desapareciera, sino porque lo sentí. A cabalidad. Sin huir. Sin anestesiarlo.Y en ese proceso, casi sin darme cuenta, construí algo mucho más sólido que la evitación: la capacidad de sostener la vida tal como es.Hoy me siento más capaz. Más disponible para sentir. Más confiada en que, incluso en los momentos difíciles, hay una parte de mí que puede quedarse, acompañar y atravesar.En este episodio te comparto cómo ha sido este proceso, qué aprendí del duelo, y cómo el permitirnos sentir —de verdad— puede convertirse en una de las formas más profundas de fortaleza.No es un episodio sobre “superar”, es un episodio sobre convertirse.
Muchas veces creemos que nuestra lucha con la comida o el cuerpo es un problema de disciplina.Pero muchas veces es evitación.En este episodio hablo de una de las estrategias psicológicas más comunes que mantienen este ciclo: evitar lo que sentimos, lo que pensamos o lo que nos duele mirar.Exploramos cómo se ve la evitación en la vida real, por qué nuestro cerebro la usa para protegernos y cómo empezar a entrenar dos músculos clave para el cambio: la conciencia y el coraje.Porque muchas veces, detrás de lo que evitamos… está la puerta hacia la libertad.