Cuando nunca eres suficiente

Podium

La autoexigencia suele verse como una virtud: ser disciplinada, productiva, responsable. Pero detrás de esa necesidad constante de hacerlo todo bien, muchas veces hay agotamiento, ansiedad y una sensación profunda de nunca ser suficiente.

En este episodio hablamos de qué es la autoexigencia, cómo se manifiesta, por qué puede darnos una sensación de control y validación, pero también cómo termina desconectándonos de nosotras mismas. Además, exploramos su relación con las luchas con la comida y el cuerpo, y cómo la mentalidad de dieta se alimenta del perfeccionismo, la rigidez y el miedo a equivocarnos.

Más episodios

Tus pensamientos no son instrucciones

Tu mente produce miles de pensamientos cada día, pero no todos son verdad ni todos merecen tu atención. En este episodio hablamos sobre una de las habilidades más importantes para la salud mental: aprender a relacionarte con tus pensamientos sin obedecerlos automáticamente. Exploraremos cómo la mente alimenta la ansiedad, la insatisfacción corporal y la mentalidad de dieta, y cómo desarrollar una relación más ecuánime con lo que piensas.

La vida en pausa

Muchas mujeres no solo intentan cambiar su cuerpo. También intentan llegar a una versión de sí mismas que por fin les permita vivir.En este episodio hablamos de una de las trampas más silenciosas de la cultura de dieta: la idea de que la vida empieza cuando el cuerpo cambie. Una conversación sobre recuperar el cuerpo presente, dejar de vivir en preparación y reclamar la vida que ya está ocurriendo.

Tu cuerpo existe. El significado que le das es otra historia

¿Y si gran parte del sufrimiento que sientes con tu cuerpo no viniera de tu cuerpo, sino de los significados que has aprendido a darle? En este episodio exploramos cómo la cultura, las creencias y nuestro cerebro convierten la grasa, las arrugas, las estrías e incluso el hambre en símbolos cargados de valor moral.Hablamos de por qué esas creencias parecen tan verdaderas, cómo el cerebro las refuerza y qué ocurre cuando empezamos a cuestionarlas. Porque tal vez tu cuerpo no sea el problema. Tal vez sea la historia que te enseñaron a contar sobre él.