La inesperada conquista de Celia Cruz

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En los años 70 la salsa despegó en EEUU gracias a una generación mágica de aristas, algunos emigrados, otros criados en barrios de Nueva York. Aquella hornada de artistas latinos llevó los sonidos de sus tierras al corazón de América. Entre todos ellos no hubo nadie las grande que nuestra protagonista que Celia Cruz, la gran dama de la salsa.

Celia huyó de Cuba rumbo a México tras un par de choques con Fidel Castro. No sabía Celia que jamás volvería a pisar su tierra. Tras dar tumbos durante unos años la cubana llegó a Estados Unidos donde acabaría siendo la gran estrella de la música latina de la mano del sello Fania, grandes embajadores de los sonidos latinos en América, primero entre sus paisanos y luego más allá como una novedad de sonidos frescos y música alegre que sonaba tan poderosa como exótica.

En 1974 llegó a las tiendas Celia y Johnny uno de los discos más exitosos del género y la carta de presentación en EEUU de la reina de la salsa. Tras una mítica actuación en en Carnegie Hall empieza a grabar junto a Johnny Pacheco, con el que editaría dos discos más después de este primer paso juntos, pero nada igualaría la magia de ese primer encuentro. El disco de Celia y Johnny es Cuba, pero también el Caribe, Colombia o México. Es fantasía, alegría y cierta morriña. Gracias al éxito de este debut, Cruz se asentó como una estrella en EEUU y comenzó una carrera llena de triunfos que la llevó a salir en Barrio Sésamo o a conocer presidentes.

Esta semana dedicamos el Sofá Sonoro a recordar esta historia junto a Mario Tornero, director del podcast Fruta Extraña, y Lucía Taboada.

Más episodios

Paul McCartney y la genial locura nigeriana

El final de los Beatles marcó el final de una era y de un sueño, pero fue también el comienzo de una nueva etapa para sus músicos, una nueva vida con mucha incertidumbre, dudas y también expectativas. El mismo año en el que llegó el disco final de la banda sus cuatro miembros coincidieron en las tiendas con sus primeras entregas en solitario. Quien peor lo pasó en esos años fue Paul McCartney, quizá porque era el que más interés tenía en seguir con sus amigos, en seguir siendo un Beatle. Puede que por ello Paul no tardase en volver a montar una banda.Junto a Wings, Paul volvió a volar, a sentirse en comunidad. Con ellos editó siete discos de estudio durante una década, cuando Paul ya se sintió listo para seguir solo en la música.En 1973, Paul estaba repleto de confianza tras volver al número 1 con My Love, pero siente que tiene que dar un golpe encima de la mesa, que tiene que sacar ese disco redondo al que nadie le pueda poner un pero. Para preparar ese disco el músico le pidió a EMI un listado de los estudios de grabación que tenían disponibles y subrayó uno. Paul McCartney decidió grabar Band On The Run en Lagos, Nigeria.El experimento africano de Paul tuvo grandes resultados, pero fue una odisea. Antes de salir de Inglaterra dos de sus músicos dejaron la banda. Cuando llegaron a Nigeria descubrieron que su plan de sol y playa no era muy factible en pleno monzón. Para colmo, Fela Kuti, la gran estrella del afrobeat los acusó de robar la música africana. También les robaron a punta de pistola y Paul sufrió un colapso que apuntaba a infarto. Un buen balance de unas semanas intensas que dieron como resultado un disco intenso y con una historia fascinante que vamos a recorrer de la mano de Fernando Neira y Lucía Taboada.

Joaquín Sabina y la búsqueda de la canción perfecta

Hay canciones que son parte de tu vida, de tu historia, incluso de tu relato. Frases que narran historias, que dicen verdades y cuentan mentiras. Canciones que tienen frases que hemos gritado, llorado y a veces, también cantado. Muchas de esas frases, en castellano, tienen como autor a Joaquín Sabina, muchas de ellas las escribió Joaquín para 19 días y 500 noches, un disco hermoso, redondo y con sabor a despedida.En 1999 parecía que el mundo se iba a acabar, la gente hablaba con miedo del efecto 2000, del fin del siglo, de las últimas horas del milenio. En ese contexto, o quizás ajeno a todo ello, Joaquín Sabina entró a un estudio de grabación con la obsesión eterna de escribir la canción más hermosa del mundo. Quizá no le salió, pero sí consiguió acabar el mejor disco de su carrera. El músico más canalla, golfo y callejero se acercaba a los malditos 50 y con el peso de su propia historia acuestas grabó un disco que es parte de la historia de la música en castellano y que lo consolidó como uno de los mejores compositores españoles.La historia de este disco comienza tras la fallida alianza con Fito Páez y termina con Sabina dejando las drogas tras la intensa gira que siguió al lanzamiento del álbum. Para este disco Joaquín se hizo acompañar de Alejo Stivel y dio un paso al frente mostrando su voz desnuda, sin adornos. Arenosa y a cara de perro para cantar al olvido, a la melancolía, a la derrota y al amor tóxico.Un cuarto de siglo después ese disco se ha mostrado como la cima de Sabina, con un álbum con personalidad propia que envejece con estilo, sin perder un ápice de fuerza. Por todo ello, y porque era una deuda eterna, esta semana invitamos a Juan Puchades, director de Cuadernos Efe Efe y autor de un tremendo libro sobre esta joya, a recordar el contexto, las anécdotas y las canciones de este disco.

Bob Marley: un disparo, un exilio y un disco eterno

Bob Marley es uno de los grandes personajes de la música, un hombre ligado a un género, a una religión y a un país como casi nadie más lo ha sido o lo será. Marley vivió su vida a su manera, con sus normas y sus ideas, a veces polémicas pero casi nunca contradictorias.Bob Marley tuvo una vida trepidante, repleta de grandes momentos y de situaciones al límite en una Jamaica que vivió una agitada independencia a comienzos de los años sesenta. Una década más tarde, Marley era una figura poderosa en la isla y tras un intento de asesinato escapó a Londres donde editó Exodus, el disco más importante de su carrera y nuestro trabajo de esta semana.Exodus es un disco con dos caras bien diferentes e igual de poderosas. En la cara A se escucha al Marley más político y activista. El que contesta con Exodus al eslogan de la campaña electoral del primer ministro de Jamaica y el que reflexiona sobre la situación de la isla. La cara B es otra historia, es una colección de himnos perfecta, canciones pegadizas y eternas que son parte de la vida del reggae y de su autor.El contexto, la historia y las canciones de este álbum resultan vibrantes y sorprendes y por ello es el disco perfecto para adentrarnos, de la mano de Arturo Lezcano y Lucía Taboada, en la carrera de Bob Marley y en este momento clave de su vida.