Siouxsie and The Banshees y el valor de las rarezas

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Hay discos que son hijos de su tiempo y otros que se enmarcan en una tierra desconocida que nadie ha pisado antes y que pocos lo harán después. Juju, el cuarto trabajo de  Siouxsie And The Banshees encaja con esa etiqueta. Un disco poderoso, sugerente y divertido que ha sido reclamado por Radiohead o Suede como un referente, como una poderosa inspiración.

Susan Ballion proviene de un barrio residencial, llega a Londres siendo una cría y de la nada acaba subida a un escenario compartiendo festival con Sex Pistols y Clash en los orígenes del punk. Aquella chica no sabía cantar y nunca se había subido a un escenario. Esa fuerza, ese no tener miedo a nada, ese carácter la definen como personaje, como una artista capaz de todo que derribó muchas barreras y que lideró su propia banda y su propio proyecto desafiando a todo.

En Juju la banda alcanzó su cima creativa de la mano del guitarrista John McGeoch, que estuvo poco tiempo en el grupo, pero que tuvo una enorme influencia a la hora de perfilar un sonido propio, novedoso y a la par sugerente. Por todo ello esta semana sentamos en el Sofá Sonoro a la periodista Sara Morales para recorrer esta joya ochentera.

Más episodios

El éxito más inesperado de los años ochenta

En la fotografía a blanco y negro del disco se ve a un hombre en mangas de camisa y con corbata fina. Está sentado frente a un micrófono en una habitación que parece un sótano. En la pared hay un reloj inmenso y una carpeta con pinza. En la mesa, junto al micrófono, se ve un cenicero medio vacío, a su lado unas cerillas y un paquete. Mas allá hay un tocadiscos. La imagen es misteriosa, inquietante, hermosa. Arriba, con letra firme en color azul se le un nombre y un título. Donald Fagen. The Nightfly.Tras media vida junto a Steely Dan, Donald Fagen grabó un disco en solitario. Un disco extraño, seductor. Nocturno y algo oscuro. En aquellas canciones, Fagen miraba con nostalgia a su infancia, a esos años 50 atenazados por el desastre nuclear y la Guerra Fría. Pero ese poso y esa mirada se van desarrollando a lo largo del disco en unas letras complejas que Fagen tardó ocho meses en terminar.Aquel álbum poderoso fue disco de oro a comienzos de los años ochenta, en plena era de las estrellas del pop. Aquel logro resultó totalmente inesperado. Fagen no lo buscaba ni lo anhelaba. Él, que se había calificado de esnob del jazz, había triunfado conjugando pop y jazz con enorme maestría en una grabación compleja. Fagen tardó casi un año en dar por concluido el disco y después entró en una profunda crisis personal.Donald Fagen no volvió a grabar un disco en 12 años. Su historia, como su música, resulta hipnótica. Hoy queremos recordar este The Nightfly, un trabajo que recorremos de la mano del periodista Fernando Neira y con los reportajes de Lucía Taboada.

Gabinete Caligari y el viaje 'Camino Soria'

Con Camino Soria, el primer disco de Gabinete Caligari en EMI, el grupo madrileño asaltó la banca y se convirtió en una de las grandes bandas de los años ochenta con unas canciones originales, frescas y que reclamaban las raíces españolas frente a las influencias anglosajonas y el modernismo de cierta ola de la Movida Madrileña. Hay discos que captan un momento clave de una banda, una época de enorme inspiración donde todas las piezas encajan fácilmente, de una manera sencilla. Como por arte de magia. Tras un lustro intenso ese momento llegó para Gabinete Caligari con su disco de 1987. Treinta y tantos años después la obra culmen de Gabinete sigue teniendo fuerza y sonando de cine. Camino Soria es en realidad un disco de ruptura, de desamor, una oda a los perdedores, a los que lo intentan y nunca lo consiguen. Sobre esas bases fueron tomando forma las canciones de un disco que también tiene espacio para los amigos caídos y para los poetas rotos. Las muertes de Uli, saxofonista de la banda, y de Eduardo Haro Ibars, que murió antes de que se editase el disco, dejaron su huella en este disco. Cuando el álbum llegó a las calles, la carrera de Gabinete cambió de la noche a la mañana. Tras una década de duro trabajo en el underground musical, el grupo se abrió paso en las grandes ligas y comenzaron a actuar en las grandes plazas con un gira eterna y presencia constante en las radios. Esta semana recordamos la historia de estas canciones y el contexto de este álbum de la mano de la periodista Arancha Moreno y con los reportajes de Lucía Taboada. APÚNTATE AL CANAL DE WHATSAPP DE SOFÁ SONOROEnlace: https://whatsapp.com/channel/0029VaMe1UfH5JM7mh1YQo24

Bill Evans y los retratos del poeta del jazz

Hay pocos artistas que hayan tenido la habilidad, la capacidad y el talento para cambiar el rumbo de la música. Entre 1959 y 1960 Miles Davis, Bill Evans y John Coltrane y lo hicieron dos veces. Juntos con Kind of Blue y por separado. Coltrane con Giant Steps y Evans con sus Portrait in Jazz.  Ocho meses del monumental Kind Of Blue, Bill Evans volvió a un estudio de grabación junto a al bajista Scott LaFaro y él batería Paul Motian e hicieron un disco mágico en el que cabe todo y que retrata todo.  ¡El pianista reinventó el sonido del trío en el jazz poniendo todos los instrumentos en primer plano y con un peso equitativo, un experimento sonoro que nació sin ensayos y que se basa en el enorme talento de los músicos y en su capacidad de conectar, responder y conectarse al sonido que iban creando. Por desgracia el trío de Evans no duró mucho, poco después de empezar a rodar, en julio de 1961, Scott LaFaro murió prematuramente. A pesar de ello el legado sonoro de estos tres músicos es enorme y figura entre lo más destacado de la apabullante discografía de Bill Evans, protagonista del episodio de esta semana al que invitamos al periodista Fernando Navarro. APÚNTATE AL CANAL DE WHATSAPP DE SOFÁ SONOROEnlace: https://whatsapp.com/channel/0029VaMe1UfH5JM7mh1YQo24