SER Podcast
Cerré mi cuenta en Instagram hará un par de semanas después de que Salvados dedicara un capítulo a contar el funcionamiento interno de Meta en los temas relacionados con la salud mental de jóvenes y adolescentes. No podía seguir en un espacio en el que campan a sus anchas pedófilos y agresores sexuales. Por no hablar del largo historial de cuentas feministas canceladas y del acoso sistemático que sufrimos las mujeres en esta red.
La discusión sobre la acogida de los cruceristas revela la degradación de la política y cómo el miedo hace que la ética sucumba ante el cerebro reptiliano. El rechazo al de fuera, sea rico o pobre, demuestra que la territorialidad se impone a la empatía. Al final, ante el miedo, actuamos como reptiles que abogan por la mano dura en lugar de la humanidad.
Bienvenidos al teatro del absurdo, donde el nivel de la política ha caído del suelo hasta el subsuelo entre ratas nadadoras y lecciones manipuladas. Nos precipitamos por el territorio de la idiotez y la frivolidad, enfrentados a una mala pesadilla de la que es imposible despertar. Lo que queda es la certeza de unos líderes dando tumbos sin sentido en una mezcla de antipatía y falta de miras.
El declive del Madrid me recuerda a un pasaje de Me casé con un comunista, de Philip Roth, donde se narra el funeral del canario de Emidio Russomanno, un zapatero de origen italiano que vivía en New Jersey.