SER Podcast
Tenemos el deber, sin duda, de explicarnos a nosotros mismos qué ha sucedido en Valencia. Pero no hay un solo recurso en la elocuencia que pueda añadir nada sobre las torrenteras abiertas, la tierra rota por las aguas, tanta furia de la geología. Tanta muerte. El dolor nos vence así: arrebatándonos la utilidad y el consuelo de la palabra. Porque todos sabemos que a veces, como estos días en Valencia y en la Mancha, simplemente no hay consuelo.
Ya sabemos qué es septiembre: todo eso que no va a salir tan bien como esperábamos.
Yo tenía doce años y estaba a punto de conocer el extranjero. Mi madre, mi padre, mi hermano y yo viajábamos por el norte de la provincia de Formosa en dirección a un puente sobre el Río Pilcomayo que nos iba a depositar en el mismísimo país del Paraguay.
Aún no sabíamos que la selección española iba a ganar el Mundial, que íbamos a cocernos a fuego lento climatológico durante semanas y que el rey Mohamed de Marruecos iba a demostrarnos quién manda aquí.